La idea.
Con un estreno muy publicitado -para no fallar- y un nombre importante como el de Ridley Scott, llega a la pantalla grande Cruzada. Basada casi en su totalidad en hechos reales, y ambientada en una época que podríamos definir como decisiva para el mundo occidental, Scott rescata un breve pasaje de la historia, retomando la figura de un humilde herrero que se convierte en héroe por las circunstancias.
Balian (Orlando Bloom) da vida a este herrero, el cual se encuentra en medio de una pérdida total de esperanza y fe -su esposa se suicida después de que su primogénito muere-, agregándole a su situación la muerte de un sacerdote por su propia mano. Cuando a su taller llega un hombre que se dice su padre -Godfrey de Ibelin, interpretado por Liam Neeson-, pidiéndole que lo acompañe a luchar para proteger la Ciudad Santa -Jerusalén- de los infieles, Balian ve en este viaje la posibilidad de redimir sus culpas y conseguir el perdón divino. Acepta el reto y se embarca en esta empresa por hacer posible la creación de un "reino de los cielos": una tierra en donde la paz y armonía entre las distintas culturas y religiones no sea una utopía.
Los actores.
Como toda película de grandes proporciones, suelen quedar las actuaciones por debajo de las secuencias de acción o los efectos especiales. En este caso se cumple la regla. Tomemos por ejemplo al personaje principal: Balian. Con Orlando Bloom pasando dos cosas: el papel le queda grande o simplemente el casting no estuvo bien hecho. Retomando la idea de su personaje -herrero convertido en caballero y mediador exitoso- nunca, a lo largo de la película, lo sientes protagonista. Esto puede ser debido a que Balian, en la vida real, fue un hombre que se destcacó, pero no en la dimensión que Scott propone en su guión -un héroe casi mitológico- El hecho es que Bloom no transmite la fuerza necesaria para entenderlo como figura principal -incluso hay episodios en la cinta, como cuando llega a las tierras de su "supuesto" padre, que rayan en lo increíble-
El resto del elenco, si bien es importante, sólo cumple con su cometido. Liam Neeson tal vez sea el que destaque, pero valdría hacer la anotación que su personaje es, al parecer, el único ficticio y al mismo tiempo el punto decisivo para que se desarrolle toda la acción -o sea que en él recae que nuestro "protagonista" Balian hagas sus hazañas en la cruzada, y sin él, no habría "justificación" para comprender esta película-
Jeremy Iron como Tiberias, mano derecha del Rey Balduino IV -quien gobierna en Jerusalén en ese entonces-, representa al protector de Balian, y por tanto aparece para decirle: si, anda, ve y lucha porque yo sólo soy un personaje secundario. En cuanto a Eva Green (Sibylla), quien es hermana de Balduino y el interés romántico de Balian, no pasa mucho -una mujer muy guapa, hay que decir-, pero que sus momentos "importantes" o los cortan, o no se explican -su única escena "sexual" dura 3 segundos-
El malo de la historia, Guy de Lusignan (Marton Csokas), quien es esposo de Sibylla y responsable directo de la pérdida de Jerusalén, se nota muy sobreactuado. Sólo basta ver su primer encuentro con Balian, cual señora de sociedad diciendo que no se sienta a la mesa con los sirvientes. Ghassan Massoud, quien personifica a Saladino, viene a ser la imagen clásica del turco, aunque menos aguerrido y más centrado en sus decisiones.
La historia.
Como deciamos al principio, el guión de esta película -escrito por William Monahan y el propio Scott- se basa en hechos reales, por lo que la precisión de los datos y acontecimientos viene mucho a colación. Según la película, el periodo tomado comprende entre la segunda y tercera cruzada.
Por cuestiones de tiempo -a pesar de que la película dura 2 horas, 25 minutos- se omiten detalles ya que al final de cuentas no es una clase de historia antigua. No se pierde mucho en la película; podríamos decir que lo que se ve en pantalla es relevante para entender lo que es una cruzada como lucha de idelogía y política, y no como un perido de recesos y contraataques que duró más de 170 años. Si alguien no conoce de qué van las cruzadas, no se queda en blanco. Para quien sí sepa el desarrollo de las cruzadas, podrá notar una edición de hechos históricos, en especial de las fechas.
Si la película se sitúa más o menos en 1180, esto quiere decir que ya habían pasado 31 años desde que finalizara la segunda cruzada (1149), pero todavía faltaban 9 años para dar inicio a la tercera cruzada (1189) Si sumamos, son 40 años, que es mucho tiempo para condensar en una película. Lo que hicieron los guionistas fue tomar uno o dos años de este periodo y todavía recortar acontecimientos -a la historia de El Rey Leproso le quitan un año, por ejemplo-
Detrás de cámaras.
Off the record.
En los tiempos que vivimos, la recreación de un periodo histórico que representó no sólo el contraste de religiones sino el origen de muchas de las conquistas occidentales posteriores -América entre ellas-, resulta interesante. Tendemos a olvidar la génesis de nuestra situación actual, en especial los conflictos armados en Medio Oriente. Sin embargo, y a pesar de tratarse de una visión cinematográfica, Cruzada deja la sensación de ser una justificación de los EE.UU. sobre su intervencionismo "nosotros estamos, pero antes ya hubo alguien que atacó" Tal vez sea muy aventurado decir esto, pero si algo nos ha enseñado Hollywood es a leer entre líneas en cuanto a películas que retratan enfrentamientos y luchas de poder a escala mundial. Algunos geopolíticos han establecido que el cine estadounidense de masas es un reflejo directo y controlado de la situación real que atraviesa ese país -la política aprueba el lanzamiento de X o Y película-; no por nada Cruzada se convirtió en la película más taquillera en su primer fin de semana en EE.UU., recaudando cerca de $20 millones de dólares -en México obtuvo $20 millones de pesos, estableciéndose como el estreno más rentable de este 2005-
Cruzada es una película importante, económica y cinematográficamente, pero que no logrará convertirse " de culto" como otras películas de Scott.
Un mala selección de reparto, secuencias de acción ya vistas, y un guión que cedió al aspecto superficial de las cruzadas en aras de poder ser entendido por todo público -como si la audiencia no pensara-, hacen de Cruzada una cinta regular, por momentos atractiva, pero que se hubiera enriquecido en mucho si por lo menos el actor principal fuera creíble. Tal vez el buen sabor de boca que dejó Gladiador debido, principalmente, al extraordinario duelo de actuaciones entre Russell Crowe y Joaquin Phoenix, es lo que se esperaba en esta nueva entrega.
Mejor suerte para la próxima Mr. Scott.
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